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Revista Petits

Intel.ligencia emocional

Psicologia
Autor: Maria ferre espin

La Inteligencia Emocional, como toda conducta, es transmitida de padres a niños, sobre todo a partir de los modelos que el niño se crea. Se ha comprobado que los niños son capaces de captar los estados de ánimo de los adultos .
El conocimiento afectivo está muy relacionado con la madurez general, la autonomía y la competencia social del niño.
La inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental, etc. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social.
Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas también tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida.

Los tres estilos de comportamiento más inadecuados por parte de los padres:
Ignorar completamente los sentimientos de su hijo, pensando que los problemas de sus hijos son triviales y absurdos
El estilo laissez-faire. En este caso, los padres sí se dan cuenta de los sentimientos de sus hijos, pero no le dan soluciones emocionales alternativas, y piensan que cualquier forma de manejar esas emociones “inadecuadas”, es correcta (por ejemplo, pegándoles)
Menospreciar o no respetar los sentimientos del niño (por ejemplo, prohibiéndole al niño que se enoje, ser severos si se irritan...)

Para que un niñ@ consiga poseer un buen nivel de inteligencia emocional debe sentir:
Confianza en sí mism@ y en sus capacidades
Curiosidad por descubrir
Intencionalidad, ligada a la sensación de sentirse capaz y eficaz.
Autocontrol
Relación con el grupo de iguales
Capacidad de comunicar
Cooperar con los demás, buenas habilidades sociales