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Revista Petits

Miedos escolares

Educació
Autor: Maria Ferre Espin

El colegio es el lugar donde los niños pasan la mayor parte de su tiempo y donde vivencian gran número de experiencias tanto positivas como negativas. Afortunadamente afecta a una minoría de niños y tiende a darse entre los 3-4 años o los 11-13 años aunque también puede darse fuera de los estudios obligatorios. Su comienzo en los niños suele ser repentino, mientras que en los adolescentes se va presentando de forma más gradual, con mayor intensidad y con peor pronóstico. La fobia al colegio viene precedida o acompañada de síntomas fisiológicos de ansiedad (taquicardia, trastornos del sueño, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, diarreas, dolor de cabeza o de tripas, gran malestar…) y con gran anticipación cognitiva de consecuencias altamente negativas asociadas a todo lo relacionado con el colegio así como gran dependencia hacia la madre o cuidadores. Todo ello incrementará las conductas de evitación, de incapacidad, de inhibición y de bloqueo hacia las tareas escolares con todo tipo de comportamientos ansiógenos anticipatorios. A diferencia de lo que sucede con otros miedos, se ha comprobado que la fobia escolar aumenta con la edad, de ahí que si no se combate a tiempo el fracaso escolar estará garantizado, además de incrementar otros muchos miedos asociados como miedo al profesor, al fracaso escolar, a hacer el ridículo, a leer en voz alta, a cometer errores, a que se rían de ellos, a los compañeros, a las relaciones sociales… lo que va a mermar considerablemente su seguridad y su autoestima con los riesgos que todo ello conlleva.
Entre las respuestas más típicas que podemos encontrarnos serían, entre otras, las siguientes:
Se niegan a asistir al colegio inventando mil        excusas y retrasando su partida todo lo que pueden.
Lloran, gritan y patalean cuando llega el momento de acudir al colegio y si van al colegio lloran y se agarran a su madre con fuerza para que no los deje.
Se quejan de todo tipo de dolores de cabeza, de barriga, de piernas… con gran variedad de síntomas fisiológicos como temblores, rigidez de piernas o brazos, sudoración excesiva en las manos, nauseas, vómitos, diarrea… cuando se acerca el momento de ir al colegio pero desaparecen si se les permite quedarse en casa. Durante el fin de semana o en vacaciones nada les duele, son felices y se encuentran estupendamente.
Anticipan todo tipo de consecuencias negativas, lo que les predispone a dar  respuestas altamente desfavorables lo que incrementa considerablemente su temor al confirmarse sus sospechas.
Realizan una autoevaluación muy negativa de sus capacidades lo que dificulta en gran medida su aprendizaje.
Planean todo tipo de respuestas de escape y evitación… 
La respuesta fóbica, en este caso, se mantiene y persiste por el beneficio que se obtiene al evitar el objeto fóbico que en este caso será el colegio con todo lo que le acompaña: reducción de tareas escolares, mayor atención recibida, realización de actividades sustitutorias mucho más agradables, con la excusa de no encontrarse bien pueden quedarse en casa jugando, viendo la TV…
Ante estos miedos será fundamental actuar lo antes posible, antes de que pueda derivar en una fobia, para dotarles de los suficientes recursos y habilidades como para que les permitan enfrentarse a las diferentes situaciones ansiógenas que irán apareciendo a lo largo del proceso escolar y evitar así o dificultar la aparición de futuros trastornos emocionales, fracasos escolares, sociales o personales