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Revista Petits

“Desarrollo Infantil y Armonía”

Salut
Autor: Helena Esquivel Cabanes y Olga Galante Caballero

¿Cómo se da el desarrollo infantil?

 

A la hora de hablar de desarrollo, es imprescindible tener en cuenta dos elementos: el proyecto genético y la estimulación que llega a nuestro sistema nervioso.

Todos los niños vienen al mundo con un potencial determinado por la propia genética. Desde el mismo momento del nacimiento (e incluso antes de nacer), su sistema nervioso va a ir recibiendo de manera constante estímulos sensoriales, intelectuales y afectivos. A través de esta interacción entre el estímulo y el sistema nervioso, el niño va a ir desarrollando y adquiriendo capacidades y habilidades motrices, comunicativas, rítmicas, perceptivas y cognitivas que le van a permitir adaptarse a las circunstancias y exigencias de su entorno próximo.

La influencia del proyecto genético en el desarrollo es indiscutible, tanto en la calidad del desarrollo como en su ritmo de realización. Pero es el tipo, la frecuencia y la intensidad de la estimulación que llega a su  sistema nervioso lo que acabará de definir la realización de este proyecto.

Pongamos un ejemplo: “el cultivo de la tierra”.

El proyecto genético, aquello con lo que venimos al mundo, aquello que “nos regalan”, sería la tierra. Y la estimulación sería el agua y el sol que recibe, así como todos los nutrientes de los que se alimenta.

Podríamos decir que la calidad de los frutos que dará la tierra dependerá en gran parte  del tipo, la intensidad y la frecuencia con la que reciba nutrientes o aportes de energía, sea como sea la tierra.

Del mismo modo que una tierra no da frutos por sí sola, que necesita ser cultivada y cuidada,  el ser humano necesita estímulos para su crecimiento físico-biológico, emocional, psicológico y social.

Estos estímulos tienen que ser adecuados a cada momento madurativo del niño, para que su sistema los pueda incorporar y pueda elaborar respuestas organizadas a las exigencias de su entorno.

Con el paso del tiempo y a medida que el niño va recibiendo la estimulación adecuada, se va produciendo la evolución progresiva de sus capacidades, y el niño va pasando por diferentes etapas de complejidad creciente.

El desarrollo de las funciones neurológicas que se da a lo largo de los 8 primeros años de vida, aproximadamente,constituye la base del Yo y la estructura donde se apoyarán las futuras habilidades y adquisiciones.

¿Qué podemos hacer los adultos para potenciar el desarrollo armónico de nuestros niños?

Procurarle la estimulación adecuada a su ritmo y a las peculiaridades de su desarrollo, teniendo en cuenta sus necesidades e inclinaciones.

Permitirle vivir en cada etapa el tiempo que necesite hasta alcanzar la maduración necesaria para pasar a la siguiente.

De esta manera acompañamos al niño en su proceso de crecimiento y aprendizaje y favorecemos una vivencia armónica de sí mismo con su entorno

 

Helena Esquivel Cabanes y Olga Galante Caballero (Psicólogas Infantiles)

Sentit Centre, Cornellà.