Avís legal | Ubicació
Revista Petits

MI PRIMERA VISITA AL DENTISTA

Salut
Autor: Juan Manuel Rey Lozano

Algunas consejos para padres e hijos...

La mayoría de las veces, los adultos se acuerdan que existe el dentista, únicamente cuando existe un dolor de muelas y éste no puede esperar más, pero a los niños no se les puede someter a ésta misma regla. Cuando un niño llega por primera vez a la consulta del dentista ya ha pasado por muchas experiencias poco gratificantes, la primera es el baja-lenguas del pediatra y después las vacunas. Cuando viene un niño  a nuestra consulta por primera vez, es lógico que se asuste de ver tantos aparatos extraños y enormes para su tamaño. Adicionalmente lo que queremos hacer es introducir un espejo en la boca.

 

Se podrán reír cuando les diga que la primera visita al dentista  debería ser cuando  la madre lo tenga en su vientre, pero es por 2 razones, primero por la necesidad de que a la madre, quien está pasando por tantos cambios hormonales, quien vomita y lleva esos ácidos a la boca, sea valorada con relación a sus encías que sangrarán mas frecuentemente que antes, y a sus dientes, que se enfermarán con mas facilidad; y segundo para poder decirle a la madre (padre), que cuando tenga a su hijo en las manos, dentro de las cosas que debe hacer es enseñarle a que tiene una boca, que ella se puede acariciar y que produce grandes satisfacciones. La madre, después de lavarse muy bien las manos y cada día, debería acariciar esas encías en donde van a aparecer algunos meses después los dientes de leche; debería acariciar y limpiar la lengua que se tornará blanca por los restos de leche y con un trozo de tela o de gasa se deberían retirar. “No se imaginan la felicidad que siente un niño cuando le acarician la boca.”

 

Además,  intentar lavarle los dientes a un niño con un cepillo de dientes por primera vez, cuando tenga sus primeros dientes,  sin que haya conocido antes su boca sino para comer,  es como si fuera un atentado en su contra. Créedme, si antes se le hace conocer su boca y se le enseña que se puede tocar y que debemos limpiarla, evitaremos una batalla diaria contra el cepillo de dientes.

Pero si ya está en medio de las batallas diarias para que su hijo se lave los dientes, déjenme sugerirles como primera medida, que no sólo le diga a su hijo “ve a lavarte los dientes”, dile “ven y nos lavamos los dientes”, el ejemplo  será el mejor aliado.

 

Juan Manuel Rey Lozano

Odontopediátra, Ortodoncista, Implantólogo.

Salut Oral Clínica Dental

Sant Feliu de Llobregat, Passeig Comte de Vilardaga 93 Bajos