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Revista Petits

La incidencia de las rabietas

Psicología
Autor: Ana María Sarria Guerrero - Clínica Nexus

Entre los 12 y 18 meses se da una ambivalencia entre los deseos de ser independientes y el temor a perder a los padres, se produce en los niños una lucha entre ser egocéntricos y aprender el significado y el uso del No.

Aparecen conductas de oposición a la autoridad, cambios bruscos de estados de ánimo, intolerancia y frustración.

Las rabietas se dan frecuentemente entre los 13 meses y los 3 años de edad, pero sin embargo existen personas mayores que aún no controlan su rabia y que dan patadas a la máquina de refresco por que se les tragó la moneda. En definitiva guarda relación con algo que el niño no ha conseguido hacer, expresar, o tener, y crea frustración. Los niños se frustran porque no consiguen unir dos piezas del puzzle, o por que papá no les entiende, o para llamar la atención, pero sobre todo se incrementa con el hambre, cansancio o malestar físico.

La frecuencia de estas pataletas se dan un 11- 14% en la edad de 1 año, 20% en los de 2 y de 10% en los de 4 años, afortunadamente disminuye con la maduración del niño, pero puede persistir su temperamento explosivo. Al poder expresarse más y mejor. Las explosiones de rabia también disminuyen.

Es positivo que las tengan ya que con éstas los padres enseñamos a nuestros hijos a controlarse.

¿Cómo hacer menos frecuentes las pataletas?

Minimizar las ocasiones en las que tengamos que decir “no”, poniendo muebles o adornos por los que no tengamos que ir “controlando” con frecuencia al niño.

¿quieres la leche en el vaso blanco o en el rojo?

Si aparece la frustración distraer al niño hacia otra actividad menos “complicada” y/o más atractiva.

Si el niño estalla, lo ignoras, (observándo para que no se dañe) pero sin que se de cuenta.

Hay veces que el necesita que lo cojas en brazos, lo abraces y le digas dulcemente “trata de controlarte”

Después que pasa la rabieta, a menudo el niño querrá que se lo tenga brevemente en brazos.

Esta es una buena manera de reincorporarlo a las actividades de la familia Algunos niños no quieren ser consolados, tome a su hijo en brazos solamente si esto sirve de algo. Si el niño le dice “Vete”, aléjese.

Tome al niño en sus brazos, dígale que usted sabe que está enojado y muéstrele, con su ejemplo, la manera de dominarse.

Téngalo en brazos hasta sentir que empieza a relajarse. Esto generalmente requiere de 1 a 3 minutos. Luego, suéltelo. Esta respuesta reconfortante raras veces es necesaria después de los 3 años de edad.

  • Escoge las batallas cuidadosamente, nunca digas No por nimiedades, pero sé firme y rotundo en aquello que revista peligro.
  • Usa palabras adecuadas como “estás fuera de control” o “irritado” nunca “loco” o “malo”.Entre 5-6 años deben ir a su cuarto , a pensar de 5 a 6 min hasta que recuperen el control. Cuando vuelvan si lo desean les das un abrazo, pero nunca cedas a su proposición inicial. Para los 3 años de edad, puede empezar a enseñarle a su hijo a expresar sus sentimientos con palabras (“Estás enojado porque...”). Debemos enseñar a los niños que el enojo es normal, pero que debe ser manifestado en la forma apropiada. Cuando los niños llegan a la edad escolar, las rabietas deben ser raras. En la adolescencia, puede recordarle a su hijo que explotar produce una mala impresión y que contar hasta 10 puede ayudarle a recuperar el control.

Los niños con temperamento explosivo necesitan que se les refuerce con palabras, abrazos y elogios a sus buenas actuaciones y sus intentos de controlarse.

Recordar a los niños que están aprendiendo a crecer, él quiere salirse con la suya, no lo hace para fastidiarte

Algunas de estas rabietas pueden ser prevenidas dándole a su hijo una advertencia con 5 minutos de anticipación, en vez de pedirle de repente que deje inmediatamente de hacer lo que está haciendo.

Una vez que la rabieta ha empezado, deje que su hijo siga con ella durante 2 ó 3 minutos. Trate de expresar con palabras el descontento del niño:

“Tú quieres seguir jugando, pero es hora de dormir”.

Luego, llévelo a donde tiene que ir (por ejemplo, a la cama), ayudándole tanto como sea necesario (incluso llevándolo en brazos). Para las rabietas de tipo perturbador o destructivo, utilice suspensiones temporales.